
Bodas reales
M & D
Masía, girasoles y una VespaFotografía: Mucho Camino
Una boda de campo en la que cada detalle era una broma privada convertida en objeto.
Conchas de vieira con el nombre de cada invitado escrito a mano. Carteles pintados anunciando lo que salía de cocina. Naranjas, gerberas y margaritas por todas partes, y balas de paja haciendo de seating bajo los arcos de piedra.
La ceremonia fue arriba, subiendo la escalinata entre cipreses. A la salida esperaba una Vespa. Y la noche acabó en una barra western con sombreros para todo el mundo y una máquina de palomitas.
Nada de eso se improvisa el día de la boda. Se decide con meses de antelación, se negocia con una docena de proveedores y se monta en unas pocas horas, mientras los novios están a otra cosa.














































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