24 de agosto de 20262 min de lectura
Cómo organizamos una boda paso a paso
Os contamos el orden en el que fuimos tomando decisiones en una boda que celebramos a principios de abril, desde la finca hasta el fotomatón.

Hola, soy Eli, wedding planner. Hace poco celebramos la boda de una pareja maravillosa que lo puso todo muy fácil y con la que fue un placer trabajar. Os contamos cómo fue organizarla y cómo fuimos eligiendo cada cosa.
Primero, el lugar
Empezamos eligiendo la finca. Al ser una boda civil, no necesitábamos iglesia. Ellos tenían claro que tenía que ser en Cataluña, porque es donde estaba la mayoría de familiares y amigos, así que buscamos una zona a la que a todos les resultara fácil llegar.
Cuando encontramos la finca, vimos que tenía catering propio, así que esa parte ya no había que buscarla fuera. Además contaba con DJ y con el tema de los audiovisuales, con lo cual tampoco tuvimos que ir al exterior. Una de las cosas que más les enamoró fue el patio: al ser una boda civil, queríamos que al menos se celebrara en un sitio muy bonito, y ese espacio daba mucha magia y mucho encanto.

Foto y vídeo
Una vez cerrados fecha y lugar, fuimos a por foto y vídeo. Las imágenes de esta boda son del magnífico fotógrafo que nos acompañó, Arnau Centenat. Para el vídeo eligieron a un amigo suyo que también vive en Luxemburgo.
La estética: vajilla, flores y papelería
Con foto y vídeo resueltos, nos fuimos a la finca a ver qué vajilla tenían y a elegir manteles, servilletas, vaso y plato. Viendo los colores disponibles, que al final fue ese color malva, nos centramos en buscar las flores.
Al elegir la floristería teníamos claro que no queríamos una boda de flores solo blancas, sino que tuviese alguna tonalidad, pero sin irnos a colores supervivos. Acabamos con ese toquecito que queda muy bien con la servilleta malva.
Después elegimos una papelería acorde con lo que ya teníamos. No fue del mismo color: buscamos otro, pero que a la vez tuviese sentido con el conjunto.
Y luego, lo divertido
Cuando ya teníamos resuelta la parte más estética, nos centramos en las cosas más divertidas:
- Unos músicos para el aperitivo, para animar a los invitados. Por cierto, había más de diez nacionalidades.
- Una ilustradora que hizo láminas de los invitados y que vino desde Francia.
- Un fotomatón, para dar algo más a la fiesta.

Lo que más se recuerda no siempre se contrata
Aun así, las cosas más especiales de ese día no fueron tanto lo que habían contratado, sino los momentos que ellos crearon: el momento de cambiarse, cada uno en su hotel, con sus familiares y con la gente a la que más quieren; y sobre todo el encuentro que decidieron tener antes de la ceremonia para darse sus votos con tranquilidad e intimidad.
Fue una boda de un tamaño bastante normal, unos 100 o 110 invitados, pero se sintió llena de gente, llena de alegría y con mucho amor.
Basado en un vídeo publicado en TikTok
