22 de abril de 20262 min de lectura
¿Y si llueve el día de vuestra boda?
El plan B no se improvisa esa mañana. Se decide al elegir la finca y se contrata con antelación.

La lluvia es la pregunta que más nos hacen y la que menos se puede controlar. Lo que sí se controla es llegar preparadas, y eso empieza mucho antes de mirar el parte meteorológico.
Empieza al elegir la finca
Cuando vayáis a ver espacios, fijaos en qué plan B tiene cada uno. Si hay interiores, si son lo bastante grandes para el aperitivo, la ceremonia, el banquete o la fiesta. Y si no hay interiores para todo, qué espacios exteriores quedan donde poder montar carpas.
A partir de ahí, una o dos semanas antes de la boda empezamos a vigilar el tiempo. Si vemos que no hay más remedio y que va a llover, es cuando activamos el plan.

Las carpas se contratan antes, no la víspera
Si no hay interiores, o si los hay pero no os convencen, la solución son las carpas. Hay varios tipos: la más habitual, las transparentes, y las que llevan paredes tipo cortina que se pueden dejar abiertas o cerrar si la lluvia aprieta.
Lo importante es tenerla contratada de antes. Si al final no hace falta, habréis pagado la paga y señal. Si hace falta, ya está reservada.
El suelo y los pasillos
En las carpas se puede poner una tarima de madera o de otro material. Y hay que pensar también en los recorridos: de la ceremonia al aperitivo, del aperitivo al banquete. Si se pasa por una zona de arena que se convierte en barro, o por césped muy mojado, conviene poner una tela o una lona.
Los detalles que agradecen los invitados
Más allá de tener un techo, hay pequeñas cosas que cambian el ambiente:
- Paraguas, mejor de plástico que de tela, porque cubren de verdad. Sirven para los invitados y también para vosotros: una ceremonia bajo la lluvia con paraguas transparentes queda muy bien en foto, aunque tener a todo el mundo mojado no sea nada práctico.
- Mantas. Cuando llueve suelen bajar las temperaturas, y dejar unas mantas en la ceremonia o en el banquete se agradece más de lo que parece.

Y un plan B de ropa
Un vestido más cómodo, o media talla más holgado, y unos zapatos de recambio. Los vestidos largos se arrastran, así que a veces compensa uno tres cuartos que no llegue al suelo, o directamente uno corto. Y las botas de agua, en negro, blanco o del color que queráis, se han convertido en una tendencia divertidísima.
Lo último es la actitud. Si sabéis que va a llover, buscadle la parte buena: se pueden hacer sesiones de fotos bajo la lluvia que quedan geniales. La ropa se moja, sí, pero para eso está el plan B.
Basado en un vídeo publicado en TikTok
